A sus 32 años, Sarai Delgado sigue enganchada a un deporte, el tenis de mesa, e que descubrió hace 20 años gracias a un curso que ofertaba el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz en los centros cívicos. Esta ingeniera informática ha sabido compatibilizar sus estudios, luego el trabajo con la exigencia del deporte. Su club, el Gasteiz TM, ha trabajado la cantera y fruto de ello fue la fase de ascenso a la Superdivisión que disputaron en 2015.
-¿Cómo te iniciaste en el tenis de mesa?
Siempre he vivido en el barrio de El Pilar y había cerca una mesa de tenis de mesa en la que jugábamos en verano. Eso me empezó a gustar. En septiembre me apunté a los cursos de iniciación del Ayuntamiento de Vitoria en los centros cívicos y ahí comencé. Luego fui avanzando hasta que me federé y hasta hoy. Son 20 años ya en este deporte.
-¿La presencia de mesas en la calle hace que tenga un origen popular habitualmente?
Está claro que el tener mesa de tenis de mesa en parques facilita el acceso a probarlo. Una vez iniciados, lo mejor es meterte en un club federado. Pero, es cierto, que está al alcance de cualquiera porque te puedes comprar una red y acoplarla a cualquier mesa. No es lo mismo, porque cuando ya te pones más en serio, juegas en una mesa homologada sobre una superficie adecuada. Pero todo es empezar.
-¿Qué tiene este deporte para enganchar tanto?
A mí me parece que es muy competitivo. Si te gusta competir, superarte un poco y estar vinculada al deporte, tiene algo que te atrapa. No llegas a dejarlo nunca. Igual alguna temporada lo he tenido que dejar por circunstancias, pero acabas volviendo. Es diferente. Además, es muy táctico. Hay gente que piensa que es simplemente darle con la pala pero requiere una técnica como movimiento de piernas, cintura, gestos del brazo. Poco a poco vas mejorando pero a base de meter horas porque no es sencillo.
-Hasta llegar a esa velocidad de ejecución ¿cuánto hay que aprender?
Uff mucho. Lo que te decía. Tiene mil matices, efectos. En una competición, cada punto discurre muy rápido. Tienes que prepararte en pocos segundos para estar concentrada y bien posicionada para intentar devolver todas las bolas que te llegan que pueden ser cortas, largas…
-¿Es un deporte de chinos?
(Risas). Es la realidad. En España casi todas las niñas y niños quieren jugar al fútbol o al baloncesto, porque son más visibles. En China el tenis de mesa es el deporte nacional. Es verdad que, últimamente, en Europa está saliendo gente muy buena que puede competir contra ellos. Por ejemplo, la selección alemana tiene mucho nivel. Quizás sean los referentes europeos. Es cierto que en algunos países se le está dando más visibilidad y eso ayuda a que llegue a más gente.
-Formas parte del club de tenis Gasteiz con el que hace unos años estuvisteis a punto de ascender a la máxima categoría en España ¿qué faltó?
Aquello lo vivimos con muchísima ilusión. Éramos jugadoras de casa, formadas en Vitoria y nos enfrentábamos a equipos que se habían reforzado con fichajes. Ya solo el hecho de poder disputar esa fase de ascenso, fue lo máximo a lo que hemos llegado. Nos dio pena porque, al menos, una temporada, nos hubiese gustado probar esa categoría, pero siendo realistas, habría sido muy duro porque eran desplazamientos muy largos. Cuando llegas a esos niveles hay jugadoras profesionales con contrato, muchas de ellas extranjeras con plena dedicación. Nosotras, en cambio, compatibilizamos el deporte con estudios o trabajo. Habría sido bonito pero, soy sincera, si hubiésemos competido ante esas jugadoras de tanto nivel, quizás no habríamos frustrado mucho porque te ves que no eres capaz de jugar de tú a tú. Habría sido un orgullo que un equipo modesto de Vitoria compitiera ahí, pero no pudo ser.
-Ese play off dio más visibilidad a vuestro deporte y descubrimos que en España hay gente que vive de ello
En España siempre ha habido gente que se ha dedicado y ha vivido de ello. Últimamente hay más jugadores nacionales que son profesionales. Eso también puede motivar. Yo cuando empecé a dedicarle tiempo al tenis de mesa, había pocos españoles que tuvieran dedicación completa.
-Habéis retomado la competición después de un tiempo de parón y con el Covid en medio
Sí, retomamos el proyecto femenino en Primera Nacional. El Covid provocó un parón y se compitió hasta que pudimos por concentraciones. Después está la División de Honor y luego la Superliga. Es un proyecto a largo plazo para que chicas jóvenes empiecen a competir desde abajo. Es un proceso para formar nuevas jugadoras.
-Eres ingeniera pero has logrado compatibilizar estudios con el deporte ¿fue sencillo?
Bueno, fue complicado cuando llegaban los exámenes y había mucho que estudiar. Recuerdo que en los viajes siempre iba con los apuntes o aprovechaba en los hoteles para poder estudiar. Si quieres, siempre te puedes organizar y sacar tiempo. Tampoco es un deporte que te exija muchos días de entrenamiento. Depende del nivel que quieras, pero con dos o tres días de entrenamiento, podemos prepararnos en la semana.
-Si no hubieses elegido tenis de mesa ¿qué otro deporte habrías elegido?
Siempre hice baloncesto y llegué a compatibilizarlo. Soy socia dle Baskonia y también sigo al Araski.
-¿Tienes referentes en tu deporte?
Me gusta mucho María Xiao. Es española. Me parece que juega muy bonito. Y Álvaro Robles que actualmente entrena en Alemania.
-¿Qué les dirías a quienes quieran introducirse en el tenis de mesa?
Es un deporte muy divertido. Todo el mundo conoce el “ping pong” de la calle. Seguro que mucha gente lo ha probado. Es muy competitivo y siempre intentas dar el 200% de ti. Además, conoces a mucha gente y viajas por muchos lugares.
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