Alavesas de Oro-Andrea Díaz de Otazu: «El arbitraje me ha dado mucho a nivel personal”

Andrea Díaz de Otazu (Vitoria, 1994) fue jugadora y entrenadora de baloncesto antes de tomar la decisión de dedicarse al arbitraje. Ver el deporte desde otra perspectiva es lo que le ha enganchado en un mundo donde siempre son los grandes incomprendidos. Esta operaria de verificación en una empresa alavesa sueña con poder dedicarse profesionalmente pero prefiere disfrutar del aprendizaje diario y situarse en su sitio. “Hay que tener los pies en la tierra” apunta con seguridad.

-¿Cómo fueron tus inicios en el arbitraje?
Desde pequeña comencé a jugar al baloncesto. Prácticamente toda mi vida hasta los 20 años. Es verdad que se necesitaba gente para arbitrar a los chavales y yo siempre me animaba. Llegó un momento en que salió un curso y me animé a probar. Es una experiencia totalmente diferente. También entrenaba a niños. Como era imposible compaginar todo, me decanté por el arbitraje porque me gustaba. Esta es mi quinta temporada y dirijo partidos en todas las categorías hasta Segunda Nacional.

-¿Cómo es el proceso para ir ascendiendo de categorías?
Empiezas en el Comité Alavés. Vas arbitrando, te van evaluando y de ahí pasas al Comité Vasco, de manera que arbitras también categorías nacionales y Ligas vascas, que es mi caso.

-¿El ser mujer en el arbitraje ya es algo normal?
Sí, ahora sí. Antes es verdad que había más chicos, pero ya se va equilibrando. Cada vez hay más mujeres.

-¿Te gustaría tener una dedicación profesional? ¿Qué implicaría?
Depende del sueño de cada uno. Al final, a todo el mundo le gustaría subir de categoría y estar ahí arriba arbitrando a grandes equipos. Pero siempre hay que tener los pies en el suelo y saber qué lugar ocupas. ¡Claro que me gustaría! Esto es pasito a pasito. Nunca se sabe si vas a estar en el momento adecuado y si lo estás haciendo realmente bien.

-¿Se sufre mucho cuando escucháis algún insulto o se cuestiona vuestro trabajo de malas maneras?

En mi caso, esto es un hobby. Nosotros estamos ahí porque nos gusta. En el momento en el que dejas de disfrutar o te cuesta ir a los partidos, creo que te tienes que plantear dejarlo. A mí no cuesta, disfruto. Es verdad que hay partidos más complicados que otros. Pero cada uno tiene su aprendizaje, no solo en aspectos técnicos sino también humanos. Me refiero a saber controlar determinados momentos. Este año he tenido la oportunidad de estar en campeonatos de selecciones con otros compañeros y compartes vivencias con otras personas. Dentro del arbitraje hay un mundo.

-Cuando sabes que te has equivocado en alguna decisión ¿cómo lo afrontas?
Está claro que hay partidos de los que sales con buenas sensaciones y otros con malas. Al final, cada partido es un aprendizaje pero nunca te lo puedes llevar a casa. Sales de la cancha y ya está. Es como el trabajo. No debe influir en tu vida. Claro que nos equivocamos e intentamos hacer ver a las jugadoras y jugadores que somos personas, que tenemos dos ojos y hay un margen de error. A mí, al principio, me costaba asumir que me equivocaba. Cometemos errores en alguna acción, al igual que el o la jugadora falla un tiro libre cuando está solo. Todos nos equivocamos.

-¿Es más complicado pitar categorías con niñas o niños o con edades más avanzadas?
A medida que son más mayores se supone que tienen más nivel. Los contactos se ven mucho mejor. Pero nos adaptamos al nivel de cada categoría. No se puedes pitar lo mismo en un cadete que en un senior. Es cierto que el reglamento está para cumplirlo, pero depende también de qué equipos se enfrenten.

-Hay cierta preocupación porque en Álava hay escasez de colegiados ¿A qué es debido?
Es un mundo que a la gente le cuesta probar. Yo animo a que primero se acerquen y lo conozcan. Si no les gusta, tienen tiempo de dejarlo. Pero lo recomiendo porque te enriquece mucho a nivel personal. Te ayuda a sobrellevar situaciones que nunca pensarías que podrías vivir. Además, es otra manera de ver el deporte que siempre has practicado. Es ponerte en el otro lado y cuando estás dentro valoras mucho el trabajo de los árbitros. Te das cuenta de la complejidad y de lo difícil que es. Nosotros hacemos exámenes mensuales de reglamento y en el inicio de la temporada pasamos pruebas físicas. Tenemos que desarrollar un rodaje y estar preparados.

-¿En qué consisten esos exámenes?
Después del curso, tienes que pasar un examen de anotador y otro de árbitro. Ya en el Comité Vasco, hacemos un examen mensual para tener siempre el reglamento claro. Es una constancia para tener siempre claros todos los conceptos. En Álava, muchas veces pitamos solos y eso implica que tienes que hacer el camino tú y saber dónde estás. Es ir aprendiendo de cada oportunidad que te dan.

– ¿Os sentís muy expuestos dado que muchas veces arbitráis solos y no tenéis tecnología para poder revisar alguna decisión dudosa?
En el Comité alavés vamos un anotador y un árbitro. En el vasco vamos dos árbitros y dos o tres anotadores de primera categoría. Es verdad que pitar con un compañero te da más seguridad, pero como estamos tan pocos, tenemos que pitar de manera individual en Álava. Sería lo ideal ir dos árbitros, porque una persona sola no puede ver lo mismo que dos.

-¿Cómo eres en la pista? ¿Te gusta dialogar con los jugadores?

Esto depende de los equipos y de las personas. Si un jugador o entrenador se me acerca con educación y me pregunta por qué he pitado una falta contesto sin ningún problema, pero si me vienen de malas maneras, pongo distancia. Es igual que en la vida. Ante todo, está la educación.

-¿Por qué animas a que la gente se adentre en este mundo?
Yo me animé y tengo que decir que a mí me ha dado mucho el arbitraje. Me ha dado compañeros, experiencias y grandes amistades. Como en un equipo. Nosotros somos un equipo arbitral. Jugador y entrenador hemos sido muchos, pero el arbitraje es otra etapa y te da otra perspectiva de ver tu deporte. Es muy enriquecedor. Se ve distinto, ni mejor ni peor.

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