Tiene 42 años y su vida no se entiende sin el herri kirolak con muchos éxitos en la sokatira de la mano del club Badaiotz con el que ha conquistado ocho campeonatos del mundo, además de otros tantos podios y txapelas de Euskadi innumerables. Practica otras modalidades, entre ellas la trontza y levantamiento de fardo. En esta última se ha proclamado en 2022 campeona de Euskadi. Después de 27 años de dedicación, Garbiñe López de Uralde es la referente de un club que ha sabido adaptarse, evolucionar, asimilar los éxitos y también los períodos de transición donde el trabajo con la cantera empieza a ser productivo.
-¿Qué recuerdas de tus inicios en el herri kirolak y, sobre todo, con la sokatira?
Empecé con 16 años junto con mi hermana haciendo trontza. El mundo del herri kirolak te va acercando a las distintas modalidades. De ahí conocí la sokatira en el club Badaiotz. Empecé con mucha ilusión. En su día era una cuadrilla de amigas que quedábamos para tirar y para ir de fiesta. Luego fue evolucionando hasta todo lo que hemos conseguido con ocho campeonatos del mundo de sokatira en goma.
-Sois referentes nacionales e internacionales
Es verdad. A nivel internacional somos el único equipo femenino occidental que ha ganado a China Taipei, las grandes dominadoras mundiales de la sokatira. Visto desde aquí igual no se aprecia la relevancia que tiene en realidad. En ese país somos su bestia negra. Este año nos hemos centrado en trabajar la cantera, con mucha gente joven. Eso nos ha ayudado a superar la gran pérdida de Marta Varela, fallecida el pasado año (se emociona). Sin esa savia nueva, no podríamos haber continuado.
-¿La pérdida de Marta Varela ha sido el gran contratiempo deportivo y personal?
Sí. Fue un palo enorme. No estábamos preparadas para que se fuera tan pronto y sin esperarlo debido a una grave enfermedad. Marta lo era todo para Badaiotz.
-¿Cómo ha sido el proceso de reclutar a gente joven?
Este año nos pusimos varios objetivos. Por una parte, la promoción y visibilidad del club y de nuestro deporte a través de las redes sociales. Eso ha hecho que la gente conozca más la actividad que realizamos además de la soga, es decir, otras modalidades. Y eso ha despertado el interés de muchas chicas. También estamos participando en el programa Herriz herri, a través de la Federación alavesa y vasca de Herri kirolak y con el equipo de Barrundia. Tenemos que agradecer al Ayuntamiento de esta localidad que nos cede todas sus instalaciones. Es una competición en la que participa gente joven. En cada modalidad compite una persona nueva y una veterana. Es una manera de que se introduzcan en este deporte. Hablamos de chicos y chicas. El resultado de todo este trabajo es que tenemos ocho nuevas incorporaciones. Además, este curso hemos iniciado también la promoción del herri kirolak en las ikastolas dentro del programa Eskola Kirola de la mano de la Diputación Foral de Álava. Confiamos que de ahí saldrá más cantera.
-De todas las modalidades ¿cuál es tu preferida?
Sin duda, la trontza. La he practicado toda la vida y es con la que más disfruto. He tenido que hacer dos transiciones importantes. La primera, cuando competía con mi hermana, pero lo tuvo que dejar. Estuve unos años como de duelo personal porque con ella disfrutaba muchísimo y nos entendíamos a la perfección. No conseguía acoplarme con nadie. Pero con el tiempo, logré superarlo y ahora compito con Ruth Linaza y en chicos, con Jon Lapazaran, mi marido. La segunda transición fue el cambio de trontza. Yo solo sabía competir con la australiana que tiene dientes de cola pez y ahora se compite con la americana que tiene dientes más grandes y pesa más. Llevamos ya tres años con esta novedad y empieza a dar sus frutos el trabajo.
-La presencia de mujeres en el herri kirolak también ha requerido de mucho esfuerzo ¿cómo ha sido ese proceso?
En Badaiotz, decidimos que además de la soga, cada una de nosotras se dedicara en verano a otras dos o tres modalidades más para ampliar el abanico y aprenderlas con el objetivo de hacer exhibiciones con las que nos autofinanciamos. El siguiente paso ha sido competir a buen nivel como demuestran, por ejemplo, los resultados de Maider Etxezabal como campeona de Euskadi en recogida de mazorcas o Elena de Toro campeona de Álava en txingas. Vamos poco a poco introduciéndonos en todas las modalidades.
-De los ocho títulos mundiales en sokatira ¿con cuál te quedas?
Los dos en los que ganamos a China Taipei. La primera en 2012 por ser inesperada porque parecían invencibles. La segunda en 2020 porque fue un año muy difícil porque nos costó acoplar al equipo y floreció en el mundial.
-Habéis sido protagonistas de la película rodada en Taiwán Step Back to Glory en 2013 ¿qué supuso para vosotras?
Fue toda una experiencia. La verdad es que alucinaron muchísimo. Mientras ellas son profesionales y tienen todos los medios a su alcance, nosotras nos autofinanciamos todo, trabajamos y esto es un hobby. No se lo creían. Además de compatibilizarlo con el trabajo, muchas de nosotras somos madres. Imagínate cuando conocieron la intrahistoria de nuestro club. ¡Alucinaron! Lo más bonito es el sentimiento de admiración mutua que tenemos. Somos rivales pero fuera de la soga mantenemos una extraordinaria relación.
-¿Qué tiene que pasar para que te retires?
Uy, ni me lo planteo. Tengo 42 años y soy veterana pero la ilusión está intacta. Fíjate que cuando estuve embarazada me costó mucho no competir. Ese gusanillo de la competición es el que te mantiene viva y con todas las ganas. Mientras el cuerpo aguante, seguiré. Pero si sufriera una lesión que me impidiera tirar, seguiría vinculada a este club, porque es mi segunda familia.
-Cuéntanos cómo es ese vínculo que se siente en la soga, esa especial de cordón umbilical que os une como equipo
Nos sentimos en la cuerda. Llegar a eso cuesta mucho, alrededor de tres años de entrenamiento. Pero cuando experimentas eso, es único. Esa unión de ir todas a la vez, dando el paso. Es una sensación de todas a una donde nadie puede fallar y si alguien lo hace, le tenemos que ayudar. Las ocho personas que estamos tirando sentimos una confianza plena. Es más que un deporte en equipo.
-¿El herri kirolak está mas arraigado en Vizcaya o Guipuzcoa?
Nos llevan cierta ventaja. Vizcaya lleva unos años trabajando el fomento de este deporte. Pero estamos en buena línea con el apoyo de las instituciones como Ayuntamiento y diputación proporcionándonos material y más medios. En Álava necesitamos una regeneración y gente que se siga formando para competir a buen nivel.






