Alavesas de Oro/ Izaro Ruiz: «El waterpolo es mi válvula de escape”

Izaro Ruiz (Vitoria, 2003), es jugadora del Lautada Waterpolo desde hace seis años. Juega en la Liga Vasca y compatibiliza el deporte con sus estudios de Química. Lo que empezó como algo casual, se ha convertido en una filosofía de vida. Además, también es entrenadora con categorías prebenjamín y benjamín. Es, sin duda, la mejor embajadora de una disciplina minoritaria en Álava.

-¿Cómo te iniciaste en el waterpolo?
Fue por mi hermano. Él empezó con seis años. Yo iba a nadar y no hacía otro deporte. Pero al final, sus entrenadores me animaron. La verdad es que, al principio, no me veía porque no soy competitiva; había muy pocas chicas. Pero me acabaron convenciendo y empecé a entrenar con Ona Pérez cuando tenía 14 años.

-¿A este deporte llega mucha gente de la natación?

Hay un poco de todo. Muchas de las compañeras de mi equipo empezaron en sincronizada o en natación. Pero también hay gente que se inicia desde edades tempranas. Yo soy una excepción porque empecé tarde. Comenzar pronto tiene sus ventajas porque se adquiere una buena base, pero lo que es el nado, no es tan perfecto como el que se enseña con la natación. Digamos que aquí se nada más feo, pero porque el waterpolo requiere más cosas, como fuerza o resistencia.

-¿Qué elementos entran en juego para ser una buena jugadora de waterpolo?
La exigencia es muy grande. Un partido consta de 45 minutos en los que tienes que estar flotando, siempre defendida por una persona que está encima. En nuestro caso, ha sido de los primeros años que hemos tenido el equipo completo. Pero si apenas tienes cambios, no hay rotaciones y eso implica jugarlo todo. El derroche físico es enorme. Por eso, en nuestro caso, hemos trabajado mucho la resistencia.

-¿Lo más difícil es aprender a flotar durante tanto tiempo?
Al principio sí. Una vez que lo aprendes, flotas ya con naturalidad. En cuanto aprendes a hacer pies de bicicleta y flotas bien, ya ni lo piensas.

-Competís en Liga vasca ¿El nivel es alto?
Hay de todo. Hay equipos muy buenos en Navarra o el Leioa de Vizcaya con mucha tradición. Otros como el Barakaldo que es nuevo . Solo hay una liga porque no hay muchos equipos femeninos y las diferencias entre las de arriba y las de abajo es notable. No ocurre eso en el waterpolo masculino, donde sí hay más equipos y se estructuran en diferentes categorías y niveles.

-¿El waterpolo en tu caso es más que un deporte?
Sí. Para mí es una válvula de escape. Entreno y me evado de los problemas. Me libera de todo. Lo que aprecio de este deporte es el equipo, mis compañeras, la relación con ellas. Nosotras no somos competitivas entre nosotras. Jugamos todas para todas. Si dejara el waterpolo, no sé qué haría, me faltaría algo en mi vida.

-Cuéntanos tu faceta como entrenadora
Entreno a un grupo de pequeños y pequeñas de entre 6 y 10 años. Es muy satisfactorio ver sus progresos. De no flotar a ver cómo después de dos meses aguantan 15 minutos. Lo importante es que se diviertan y lo pasen bien. Puedo tener un día malo y ellos tienen ocurrencias que te hacen cambiar el humor. Es una experiencia que me llena mucho.

-¿Nunca te has planteado dar un paso más y acceder a un centro de alto rendimiento, por ejemplo?
No, para nada. Nunca se me ha pasado por la cabeza porque para mí, más allá de la competición, es una manera de olvidarme de los problemas del día a día. Es una terapia y una forma de desconectar. Yo tengo otras aspiraciones. Es algo que me complementa, pero no es a lo que me quiero dedicar.

-Por eso, tenías claro que querías estudiar y te has decantado por la carrera de Química

Sí. Quise hacer la carrera de Física, pero no me dio la nota. Siempre he sido capaz de compatibilizar estudios y deporte. Si te organizas bien, lo puedes llevar. Recuerdo que en Bachiller me tuve que esforzar para sacar buena nota para acceder a la universidad y apenas falté a algún entrenamiento. Te confieso que si no hubiese ido a entrenar me habría costado más concentrarme para estudiar.

-¿Los éxitos de la selección española han influido para sumar practicantes?
No sabría decirte. Nosotras llevamos ya mucho tiempo y la gente que se acerca por primera vez lo hace para probar porque nos han visto entrenar o han visto algún campus que organiza el club. Como entrenamos en la piscina municipal de Mendizorroza, mucha gente nos ve y eso es también un reclamo.

-¿Es un deporte minoritario que tiene sus ventajas?
Sí, al ser tan pocos, tenemos la suerte de poder acceder a la selección de Euskadi y vivir esa experiencia. A la primera tecnificación vas seguro. Luego que te mantengan o sigan contando contigo depende de muchos factores.

-¿Por qué lo recomendarías?
Porque es un deporte de equipo, donde tú ayudas, pero ellas también están para ti. Ese sentimiento refuerza mucho. Y porque es una evasión. Te metes en la piscina y durante hora y media de entrenamiento te olvidas del resto. Da igual que seas buena o menos buena, siempre se puede ayudar y encajar en alguno de los puestos del waterpolo.

PDF EN CASTELLANO

PDFa EUSKERAZ

Otras noticias