Lidia Calvo (Vitoria, 1998) abandonó la gimnasia rítmica por el boxeo. La disciplina de este deporte le ayuda en su día a día. Entrena en la Escuela alavesa de boxeo. Esta diseñadora de interiores terminó también el ciclo superior de proyectos de edificación. Por el momento, no le llama tanto competir como entrenar y pasarlo bien en el gimnasio de Mendizorroza.
-¿Cómo te introduces en el boxeo?
De pequeña empecé con la gimnasia rítmica. Estuve seis años. Después cuando empecé el instituto me cambié al aerobic. Practiqué voleibol y empecé a compatibilizarlo con el boxeo, hasta que comencé la universidad en Santander y me decanté finalmente por el boxeo. Pero siempre desde niña le decía a mi madre que lo que me gustaba era el boxeo. Con 14 años me atreví a probar y, desde entonces, sigo.
-Tu vida gira entorno al deporte
Es verdad. Si alguna semana no puedo entrenar, lo echo mucho de menos.
-Es un deporte de contacto ¿qué te dice la gente?
Al principio, les sorprende que practique boxeo. Incluso me dicen que es un deporte de hombres. Es verdad que hay más chicos pero cada vez somos más chicas.
-¿Recuerdas tus primeros entrenamientos?
Bueno, el boxeo tiene ese estigma de que vas solo a pegarte pero no solo es eso. Hay una parte física muy exigente y otra técnica donde te enseñan a cómo dar el golpe, cómo esquivarlo. Luego está la parte de “sparring” que se centra más en el combate. En mi caso, no he competido aún. Yo entreno. La verdad es que no estoy en este deporte por competir, no me llama mucho la atención. Lo que me gusta es entrenar y toda la preparación que requiere. A mí me gusta disfrutar del deporte. Con esto no digo que compitiendo no se haga, pero es más sacrificado porque tienes que ser disciplinada con el peso y estar siempre al 200%. Requiere mucho sacrificio. Sobre mis primeros entrenos y golpes, te diría que no recuerdo ir a casa dolorida. En los entrenamientos, aunque sea un deporte de contacto, también se tiene cuidado para no hacer daño. Eso en la competición cambia. Quizás es lo que me da más respeto y no me hace decidirme a competir. Aunque siempre están los árbitros y, a nivel amateur, está bastante controlado.
-Entrenas en la Escuela alavesa de boxeo ¿hay cabida para cualquier edad?
Estamos tanto gente que solo quiere entrenar como gente que quiere competir. Es diferente a un gimnasio privado. En la Escuela las edades son diversas. Yo he empezado a dar clases a los más pequeños y tengo niños muy pequeñitos desde los 7 años hasta 14 años. A partir de los 14, se pasa de deporte escolar a federado. A partir de ahí, hay gente de todas las edades.
-¿Qué se enseña a los niños y niñas de edades tempranas?
La verdad es que vienen con muchas ganas. Está más enfocado a juegos y a que se diviertan. Les damos nociones de técnica y les vamos inculcando valores de este deporte como la disciplina pero en las dosis adecuadas para su edad.
-¿Cómo es el atuendo para entrenar? ¿Os protegéis?
Para los entrenamientos físicos, ropa normal. Y para la técnica, nos vendamos las manos con vendas especiales y encima nos ponemos los guantes. Los dientes se protegen con un bucal y, en mi caso, siempre llevo protector de pecho. En el caso de los chicos, para la parte baja, llevan coquilla. Si haces “sparring” más específico, también nos ponemos casco.
-Como deporte que requiere disciplina, ¿qué aspectos se cuidan?
Depende de factores. Si quieres competir, la nutrición hay que cuidarla mucho para estar en el peso en el que te sientes bien y el que, digamos, has pactado. Eso sí es sacrificado. El entrenamiento se estructura en varias partes. Nosotros dedicamos la primera media hora al físico que bien puede ser correr o hacer un circuito de fuerza. Luego está la parte técnica bien por parejas o con el saco. Después hacemos otra parte de estiramientos y abdominales para acabar bien el entrenamiento. La verdad es que cuando salgo de cada sesión salgo nueva, despejada y con la cabeza bien.
-¿El boxeo olímpico no tiene nada que ver con el otro boxeo donde no se protegen?
En el olímpico se va protegido y eso ya marca la diferencia. El boxeo que se ve en algunas películas parece más marginal, como que la gente se pega en la calle. Hay mucha técnica en este deporte. Cuando lo conoces, notas cuándo el golpe se da bien o no.
-Joana Pastrana, campeona del mundo, se retiró el pasado año del boxeo profesional ¿crees que con ella ha habido un “efecto llamada” para las chicas?
No sabría decirte. Yo lo veo desde el otro lado. Es cierto que, con ella, el boxeo femenino se ha hecho más visible pero no sé si eso ha hecho que las chicas se animen a practicarlo. En la Escuela de boxeo seguimos siendo pocas chicas.
-Eres muy joven ¿has visto las películas de Rocky?
Sí, sí. Las he visto todas (risas). En esas películas, además de los combates, también se ve la preparación que necesita Rocky, la parte física, técnica…
-¿Necesita el boxeo desprenderse del estigma de ser un deporte duro y de pegar?
Creo que sí. De hecho, mucha gente viene a entrenar porque la parte física es muy completa.
-¿Tu mejor golpe?
El que me gusta mucho es el “crochet”a de derecha (risas).
-¿Por qué recomendarías este deporte?
Si te quieres poner en buena forma física es un deporte muy completo. Además, engancha. Una vez que te introduces, empiezas a descubrir un mundo diferente. Quitemos el estigma de ir y pegarte.
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